El pasillo se alargaba delante de ellos como un túnel de piedra y ecos, Kenan caminaba rígido, con la espalda recta por costumbre, pero el agarre de Sky en su antebrazo le recordaba a cada paso que algo no estaba bien.
—Siento… cosas que no han pasado —había admitido— Con alguien con quien nunca he estado, y mi lobo las odia.
Sky apretó un poco más sus dedos, no iba a dejarlo llegar al Pabellón Cielo haciendo como que nada pasaba estaba a punto de exigirle más detalles cuando un olor distinto c