El sol de un nuevo amanecer encontró a Sky mucho más descansada de lo que habría creído posible, porque por primera vez desde que su vida había cambiado, se había hundido en un sueño tan profundo que ni sueños, ni sombras, ni voces la arrastraron de un lado a otro, al fin su mente estaba despejada, aunque su cuerpo… no tanto.
Al incorporarse, la sábana resbaló por su cadera y Sky se obligó a mirar, las marcas de garras en su piel, esas mismas que Taylor le había dejado la noche anterior, apenas