El mensajero regresó antes de que terminaran de desayunar.
—La concubina Morgana Draeville acepta la invitación de la princesa Sky —informó, inclinando la cabeza— Dice que será un honor recibirla a la hora del té.
Sky dejó la taza en el plato, sin hacer ruido.
—Perfecto —dijo— Kenan, vienes conmigo.
No fue una pregunta, fue una orden y Kenan asintió, agradecido por cualquier tarea que implicara hacer algo concreto por ella, mientras que Jano se ofreció con la mirada, pero Sky negó apenas con la