Lucio fue el primero en reaccionar, todavía con el cuerpo tenso por todo lo ocurrido, giró hacia un grupo de betas de confianza, los mismos que solía enviar a misiones delicadas.
—Traigan a Richard —ordenó, con voz dura— Ahora, y no lo pierdan de vista ni un segundo, tampoco le den información alguna de para que lo necesitamos.
Los betas asintieron y salieron casi a la carrera del salón, dejando tras de sí un murmullo inquieto, de los demás empleados del castillo que se mantenían alerta ante su