70. La traición disfrazada.
Me despierto con un sabor amargo que no se disipa con la luz temprana que se cuela a través de las cortinas del santuario, como si la misma mañana conspirara para recordarme que algo anda mal. No puedo ignorar el peso de la duda que se instala en mi pecho, una sombra que crece cada vez que miro a mi alrededor. Hay una traición disfrazada entre las paredes que creo refugio, y ese pensamiento me hace sentir una piel demasiado fina, demasiado expuesta.
Durante semanas, siento pequeñas grietas en l