619. Te empujaron también.
No hay descanso real después de eso.
Solo una pausa tensa, como si el mundo hubiera decidido contener la respiración mientras nosotros aprendemos a no rompernos.
Riven permanece cerca de la cabaña, sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el mismo tronco donde antes solía reír. Ahora no ríe. Ahora escucha. Se escucha.
Eso ya es un avance.
Kael y yo no volvemos a entrar.
La noche sigue siendo nuestro terreno más honesto.
El aire está más frío, o tal vez soy yo la que está más alerta. Cada