617. No entres sola.
El aire afuera corta distinto.
No es solo frío. Es alerta.
Salimos de la cabaña en silencio, sincronizados sin necesidad de mirarnos, aunque aún siento su calor en mi piel, el rastro de sus manos, el eco de su boca que se resiste a desaparecer. Es incómodo lo mucho que lo quiero incluso ahora, en medio de esta tensión que no nos da tregua.
El bosque está quieto.
Demasiado.
Kael avanza primero, con el cuerpo apenas inclinado hacia adelante, cada músculo preparado para reaccionar. Yo lo sigo