498. Donde la lealtad aprende a mentir con elegancia.
No hay descanso después de la caída controlada, porque la traición aparente deja residuos que se adhieren al cuerpo como un perfume demasiado persistente, y camino entre ellos con la conciencia afinada, sabiendo que cada saludo contiene una prueba, cada invitación es una trampa potencial y cada silencio una pregunta que alguien espera verme responder con el error preciso.
La tercera fuerza ya no se oculta.
No levanta estandartes ni proclama su nombre, prefiere operar desde un consenso manufactu