499. La forma exacta en que el peligro aprende a desear.
No hay anuncio previo del cambio, porque las verdaderas transiciones no se declaran, se sienten primero en el cuerpo, y lo comprendo cuando el espacio a mi alrededor comienza a responder de otra manera, no con hostilidad abierta ni con obediencia, sino con una atención tensa, expectante, como si cada piedra del palacio supiera que algo ha sido desplazado y todavía no decidiera si debe cerrarse o abrirse a lo que sigue.
La tercera fuerza se mueve rápido ahora.
Demasiado.
Su error es confundir el