48. Meira no es sombra.
Hay momentos en que la verdad no llega como un rayo que ciega, sino como una daga silenciosa que se filtra entre los pliegues de la carne, tan afilada que incluso antes de sentir el corte sabes que la herida será profunda y que no habrá cura que la cierre por completo, y ahora, en este instante suspendido entre la noche y la vigilia, siento ese filo invisible atravesar mi mente, abrir una grieta en mi entendimiento y deshacerme desde dentro, porque Meira —esa figura que durante tanto tiempo cre