456. La lealtad que se prueba en silencio.
No hay celebración tras el consentimiento aparente, solo una calma tensa que se instala como una segunda piel, porque aceptar sin entregarse produce un tipo particular de vértigo, uno que no proviene del riesgo inmediato sino de la espera consciente, y mientras avanzo por espacios que ahora me reciben con una deferencia calculada, siento cómo la tercera fuerza comienza a reordenar su expectativa en torno a mí, interpretando cada gesto contenido como señal de cooperación futura, cada silencio co