521. Frontera de piel y poder.
La noticia ya no es sospecha. Es certeza silenciosa.
No hubo ceremonia ni testigos, solo la confirmación íntima de un pulso distinto, una vibración que no proviene del vínculo sino que dialoga con él desde un punto más profundo. Névara permanece de pie frente al ventanal del santuario abandonado, observando cómo la luz del atardecer cae sobre las ruinas del antiguo orden, y por primera vez no siente que deba resistir el mundo: siente que debe filtrarlo.
Aeshkar se aproxima sin ruido. No invade