424. Lo que se muestra no siempre se entrega.
Nerai no duerme.
No porque no pueda, sino porque cada vez que cierra los ojos el registro se reordena sin pedirle permiso, líneas que antes eran estables ahora se bifurcan, se repliegan, se contradicen sin anularse, y esa multiplicidad, que durante siglos habría sido corregida de inmediato, ahora permanece, viva, esperando ser interpretada.
No es traición lo que siente.
Es vértigo.
Saelith duerme con facilidad.
Esa es la diferencia más inquietante.
Cuando Nerai se levanta en silencio y abandona