410. Donde el deseo aprende a sostener el filo.
No es el cansancio lo que se instala en mí después de la retirada del enemigo, sino una claridad incómoda, como si al fin hubiera comprendido que el poder no se manifiesta cuando se desata, sino cuando decide permanecer contenido, vibrando bajo la piel con una paciencia que exige responsabilidad, y esa comprensión me deja expuesta a una forma nueva de intimidad conmigo misma, una que no permite fingir fortaleza sin asumir el precio de cada elección.
Permanezco en silencio durante más tiempo del