336. El temblor que no debo recordar.
El poder que compartimos estalla hacia afuera, un círculo expansivo que arranca el suelo, quiebra los mantras de los Selladores y apaga por un lapso insoportable todo sonido, toda luz, todo pensamiento. Se siente como si estuviéramos siendo arrastrados a una memoria que no pertenece al pasado, sino a algo que existe fuera del tiempo, y veo —solo por un segundo, solo en un destello que arde en mis retinas— una imagen que me pertenece y no me pertenece: mi mano entrelazada con la suya en un templo roto por la guerra, sus labios rozando mi mejilla mientras un ejército avanza, mi voz prometiendo que jamás permitiría que lo encadenaran, y su respuesta… su respuesta es un susurro que me alcanza incluso ahora, envolviéndome con la precisión de una llama que sabe exactamente dónde tocar.
“Si me buscas más allá del final, yo volveré.”
La visión se rompe.
El círculo de energía cae como un relámpago invertido, la tierra se abre con un rugido que retumba en mi estómago, y los Selladores, ahora ex