454. La intimidad como campo de batalla.
No abandono el recinto con la sensación de haber cerrado un capítulo, sino con la certeza incómoda de haber abierto demasiados a la vez, porque cuando una fuerza aprende tu nombre y aun así decide pronunciarlo sin respeto, no busca diálogo ni sometimiento inmediato, sino algo más peligroso: acostumbrarte a su cercanía, y mientras avanzo junto a Saelith por pasillos que ya no intentan disimular su vigilancia, percibo cómo la tercera fuerza reconfigura el entorno para volverlo hospitalario, casi a