453. Cuando el enemigo aprende tu nombre.
No hay anuncio cuando la tercera fuerza decide dejar de observar, solo una modificación casi imperceptible en el ritmo del mundo, una presión nueva que se instala en los márgenes de cada reunión, de cada silencio compartido, y lo reconozco no como amenaza inmediata, sino como intencionalidad organizada, algo que ya no se conforma con reaccionar a mis movimientos, sino que empieza a anticiparlos con una precisión que delata conocimiento interno, y esa certeza me recorre con un estremecimiento len