22. El altar del cuerpo
El cuerpo recuerda, incluso cuando el alma se empeña en borrar, incluso cuando la mente inventa sombras para cubrir la verdad. Recuerda el frío mordiente de las celdas y el tacto áspero de las manos que nunca pidieron permiso, recuerda el sonido de un gemido que primero suplicaba, luego se quebró en grito, y finalmente se ahogó en un silencio tan hondo que parecía no tener fin. Pero también recuerda lo otro: el temblor reverente de una entrega que no hiere, la vibración limpia de una conexión v