21 · El canto de los dientes.
El bosque parece pronunciar mi nombre sin voz, como si cada crujido de rama bajo mi pie descalzo fuera un eco que me llama, como si cada ráfaga de viento que serpentea entre los troncos y me acaricia el cuello llevara en su aliento un susurro antiguo, un recuerdo de todo lo que aquí se quebró y de todo lo que aquí aprendió a morder. Camino despacio, hundiendo la planta en la tierra húmeda, sintiendo cómo la piel absorbe la memoria tibia de los que sangraron, de los que huyeron con los ojos abie