201. La cortesana herida.
El aire de esta noche sabe a hierro y a perfume marchito, porque cuando ella aparece en el umbral de la estancia, con la piel aún hermosa a pesar de la cicatriz que recorre su mejilla como una firma cruel del tiempo y del rencor, siento que el destino mismo ha decidido jugar conmigo un juego sucio y delicioso, trayendo de vuelta a esa mujer que alguna vez fue rival en la cama, sombra en los pasillos, voz insinuante en el oído del hombre que ahora me reclama suya.
La cortesana herida se desliza