179. El amante oculto.
La noche se desliza sobre la ciudad como un velo de terciopelo que cubre con sombras los callejones, y yo avanzo envuelta en un manto oscuro, respirando ese aire espeso que parece guardar secretos en cada esquina, con el corazón latiendo demasiado fuerte, no por miedo a ser descubierta, sino por esa anticipación que me enciende la piel incluso antes de tocarlo. Cada paso que doy en este camino prohibido es un juego de cuchillos: uno mal puesto podría costarme la vida, y sin embargo, mi cuerpo a