Cap. 66 Así no fue... Ella... me necesitaba
Antes de que pudiera articular otra sílaba, ella sacó una maleta de la que no se había percatado, ya estaba empacada, todo estaba decidido y cruzó la puerta sin volver la mirada. El portazo no fue fuerte, fue definitivo.
Con manos temblorosas, Augusto abrió la carpeta. Y lo que vio allí le arrancó el aliento, sumiéndolo en una náusea instantánea.
Fotos. Decenas de ellas.
Una secuencia de él dejando a Celeste en su departamento, bien pasada la medianoche. El ángulo hacía parecer que se despedían