Cap. 63 Soy un hombre adulto
Claro que él había sido el cómplice perfecto. Él había puesto a esa víbora no solo en su propia casa, sino que, al hacerlo, la había legitimado ante toda la familia, incluso ante su propio padre. Le había dado credibilidad. Le había dado poder.
Mirar a su padre, derrotado y avergonzado, era como mirarse en un espejo del futuro. O del presente. Era la prueba viviente de hasta qué punto la manipulación de Celeste podía corromper y destruir. Y Lucius, en ese instante, sintió que su propia culpa er