Cap. 60 Realmente me siento tan... tan afligida.
Celeste llegó a su lujoso departamento con el corazón acelerado no por emoción, sino por una ansiedad que comenzaba a ser familiar. Arrojó su bolso al sofá y corrió hacia la cocina, desempacando con manos temblorosas la comida para llevar gourmet que había recogido. Cada movimiento era urgente, calculado.
Augusto llegaría en cualquier momento. Él era su pieza clave en este momento de crisis, el único que parecía conservar cierta influencia sobre Lucius. Su plan era simple, y lo había ejecutado