Cap. 120 Lucius tiene razón
Mientras Luther hablaba, la tensión en la habitación aumentó. Los rostros de Lena y Hugo se nublaron de preocupación. Lucius, sentado al otro lado de la mesa, había ido poniéndose cada vez más rígido, su único puño sano apretándose sobre la mesa.
Cuando Luther terminó, hubo un silencio cargado. Entonces, Lucius se levantó, con un movimiento torpe, pero lleno de una furia contenida.
—No —dijo, y la palabra cayó como un martillo.
—Eso no. —Su mirada, cargada de un fuego protector que nadie le hab