Cap. 12 ¡Y nadie me dijo! Menos tú...
Mientras tanto, Celeste lloraba a mares en los brazos de Lucius, aprovechando cada sollozo para acurrucarse más contra su pecho, buscando la comodidad y la protección que él siempre le había brindado.
—Celeste —la interrumpió Lucius, su voz no era el consuelo que ella esperaba, sino un tono bajo y molesto.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo te enteraste?
Ella se separó lo justo para mirarlo con unos ojos inundados de lágrimas perfectas, adoptando la pose de una niña mimada y profundamente herida.
—Lucius.