Cap. 114 Por ahora…
Elian, rojo de furia, colgó con violencia, arrojando el teléfono contra el sofá de cuero. Se tambaleó, un nuevo y agudo dolor abdominal, doblándolo por la cintura. El sudor frío perlaba su frente. Se apoyó contra el frío cristal de la ventana, jadeando.
La información que le llegaba era un caos. Unos decían que Alba había dado a luz. Otros, que aún estaba embarazada. Unos informes hablaban de gemelos, otros de un solo niño.
Habían asaltado una habitación con cunas… vacías. ¿Era una trampa? ¿O habían movido a los bebés? No podía discernir la verdad entre el humo de las mentiras y las estratagemas de sus enemigos. Ya no sabía en qué creer.
Su plan, tan claro, tan perfecto forzar a Lucius, eliminar obstáculos, asegurar un heredero fuerte se estaba desintegrando en sus manos como arena. Su hijo estaba herido y probablemente inútil para sus propósitos inmediatos.
Sus nietos, si es que existían, estaban en una fortaleza inexpugnable. La niña enferma, ese punto débil que había planeado exp