Cap. 113 Empezaron, cariño
Mientras la falsa batalla con los hombres de Elián llegaba a su fin en la habitación señuelo, en la verdadera fortaleza del hospital, la quietud era tensa, expectante. Julia descansaba en una suite privada, pálida pero estable, atendida con devoción por Lena y Hugo.
Lena le humedecía los labios con un hisopo, su mirada materna, abarcando tanto a su hija Alba (ausente físicamente, pero omnipresente en su preocupación) como a su sobrina Julia, la heroína silenciosa cuyo cuerpo había sido el sant