Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa primera vez que Matías volvió a buscarme, ya no fue como antes. No hubo flores, ni promesas, ni siquiera un intento de conversación. Solo un mensaje en mi teléfono, breve, casi frío: “¿Puedo ir?”
Me quedé mirando la pantalla, con los dedos temblando sobre el cristal. Sentí que el corazón me golpeaba las costillas como si quisiera escapar. No era una invitación a hablar, lo sabía. Era algo más simple, más oscuro. Y aun así, respondí con un “sí” que me supo a derrota. Ese sí no era una r






