Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche anterior no había dormido bien. Apenas concilié unas horas de sueño, entrecortadas, con pesadillas que no recordaba del todo pero que me dejaban el cuerpo tenso y un peso en el pecho. Cuando abrí los ojos, la luz suave del amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación, bañando de tonos dorados la alfombra y los muebles, como si todo estuviera tranquilo. Pero dentro de mí, nada lo estaba.
La palabra seguía resonando, clavada en mi mente como un eco imposible de silenciar:






