Capítulo 130

Desperté con un cansancio profundo, no de sueño, sino del cuerpo entero. La clase de pintura de ayer me había removido más de lo que imaginé. La manzana solitaria en mi lienzo seguía frente a mí, y con ella, un recuerdo, un hueco que nunca se había llenado: mis padres.

Mientras tomaba un poco de agua, mi mente viajaba hacia ellos. Recordé los días en que me cuidaban a medias, las llamadas que nunca llegaban, los viajes interminables por trabajo que dejaban a Rosa y a Javier como únicos s
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