Celia no quería causarle molestias. Justo cuando intentaba rechazarlo educadamente, él parecía leer sus pensamientos.
—No te sientas incómoda porque vamos en la misma dirección. Además, encontrar conductor designado de día es más difícil que de noche. ¿Por qué no dejas que mi chofer lleve tu auto a casa? En cuanto al pago, puedes darme la tarifa normal. Así no te sentirás incómoda, ¿qué te parece?
Ella dudó, porque ya le debía muchos favores, pero sus palabras la hicieron sentir más tranquila. A