Sin esperar la reacción de Margarita, ella salió de casa y se alejó.
En el pasado, si César le daba sus tarjetas, ella se habría emocionado muchísimo, interpretándolo como la muestra de su amor. Pero ahora ya no era tan ingenua.
Celia quedó con Alfredo en un restaurante musical. Al llegar, él ya esperaba sentado en la mesa.
Al verla, bromeó:
—Celia, tienes muy buen gusto para elegir restaurantes. Es muy romántico.
Ella tomó asiento.
—No puedo permitirme lugares caros, y los muy baratos no son di