Para ser honesta, Celia no pudo ocultar su sorpresa cuando vio al hombre que llegó con retraso.
Él se detuvo frente a ellos. Su mirada pasó por encima de Celia y se posó en Carlos.
—No traje regalo, pero esto es para compensar mi ausencia. —le dijo, entregándole un sobre.
Aunque parecía delgado, Celia sabía que contenía algo más valioso que dinero en efectivo.
—No necesito compensaciones. La fiesta ya terminó. —lo rechazó Carlos.
Celia lo miró asombrada. ¿Cuándo Carlos se había vuelto tan serio?