"¿Será va a pasar algo malo?", pensó ella.
Mientras tanto, Águila, tras realizar esa llamada, regresó a casa del salón de belleza. Habiendo dejado todo listo, como si ya se hubiera liberado de todas sus preocupaciones, se dirigió a la habitación de Mirasol.
Mirasol, envuelta apenas en una toalla de baño, abrió la puerta. Al ver a Águila, su expresión se tensó al instante.
—¿Águila?
—¿Y a quién más esperabas? ¿A Andrés?
Las palabras de Águila hicieron que Mirasol palideciera. Sus dedos en el pomo