En Colina Serena, cuando Celia llegó a casa, ya eran las siete de la noche. En la sala, Ben y Enzo discutían algo en voz baja. A su lado, se encontraba una de las empleadas domésticas de la mansión familiar. Celia percibió de inmediato la atmósfera sombría que reinaba en el lugar. Recordando las inquietantes palabras de Águila durante el día, preguntó con cautela:
—¿Sucedió… algo malo?
Enzo estaba sentado en el sofá, con la cabeza baja, incapaz de procesar la noticia. Celia se acercó a Ben y bus