Cuando Celia regresó a su oficina, recibió un mensaje de Alfredo. A las cuatro de la tarde, Celia llegó al Instituto de Investigación Clínica del Sueño, donde trabajaba Alfredo. No fue sino hasta ese momento cuando descubrió que este era el mismo instituto del proyecto que Sira en algún momento le había mencionado.
Alfredo se levantó para recibirla mientras bromeaba con ella.
—Celi, pensé que te habías perdido. Aunque no es un instituto muy grande, tiene sus laberintos.
Ella se sentó en el sofá