—No te preocupes. Que regreses al proyecto es voluntad de la familia Herrera, y la señora Herrera te aprecia mucho. No tienes por qué tener reservas. Deberías aprovechar tu talento y colaborar con todos para lograr un beneficio mutuo.
Las palabras de Izan la dejaron atónita por un momento.
—¿Y cuál es la opinión del señor Herrera...?
—Él no dijo nada. ¿Tienes alguna otra inquietud?
—No...
—Entonces ven a verme mañana por la mañana.
—De acuerdo.
Después de colgar la llamada, Sira permaneció en si