Alfredo dudó un momento antes de rechazar la llamada.
—¿No vas a contestar? —preguntó, confundida, sin saber de quién era esa llamaba.
Él le mostró una leve sonrisa, guardando el celular en su bolsillo.
—Es una llamada de publicidad.
Apretó con fuerza el celular, que volvía a vibrar en ese momento. Su interior estaba conflictuado. No obstante, sabía que no podía contestarla.
Cuanto mejor lo tratara Rosa, cuanta más confianza le tuviera, más se ablandaría su corazón hacia ellas en el futuro. Lo q