La enfermera se asustó por el estado de Rosa y, temiendo que su locura atrajera la atención de otras personas, de inmediato se le acercó para controlarla.
—¡Señora, por favor, cálmese! Resolvamos esto fuera de la clínica, ¿de acuerdo?
Sira se quedó en pánico por unos segundos. Al volver en sí, recordó algo. Enseguida giró y salió corriendo. Rosa apartó a la enfermera de un empujón y también salió persiguiéndola.
—¡Sira! ¡Detente! —gritó, furiosa, mientras corría.
Sira llegó a la entrada de las e