Capítulo 39
Pasaron algunas semanas. Finalmente, se reprogramó la fecha del juicio. La justicia siguió su curso y, como dicta el protocolo, se designó a un nuevo oficial para notificar formalmente a Geraldo.
Era una tarde sofocante cuando el coche del oficial de justicia se detuvo frente a su casa. La puerta chirrió al abrirse y, al otro lado, apareció Geraldo, descalzo, con unos vaqueros sucios y arrugados, visiblemente borracho. El fuerte olor a alcohol mezclado con sudor impregnaba el aire i