Alexander Lee
Haga lo que haga, ella siempre será mi talón de Aquiles. Incluso ahora, mientras la veo intentar articular palabras que llegan tarde, mi cuerpo traiciona mi raciocinio. El aire en la sala de la Casa de Piedra se siente pesado, cargado con el aroma de la lluvia que golpea los ventanales y el aroma suave a lirios de Aimunan, una mezcla que me persigue hasta en mis pesadillas. La extrañé. La extrañé con una intensidad que raya en la locura, una sed que ningún éxito ni ninguna otra p