Aimunan
Anoche dormí como un bebé. Ni uno solo de los miles de pensamientos que suelen asaltarme logró mantenerme despierta; al contrario, el susurro del viento entre las copas de los árboles actuó como un bálsamo. Desperté maravillosamente feliz. Aproveché la mañana para terminar de leer todos los documentos pendientes y redactar los resúmenes de los puntos más críticos. Debo admitir que soy buena en esto: me apasiona el orden, la organización y la planificación estratégica.
Terminé todo ant