Alexander Lee (Jin-Sung)
La aceptación. Esa palabra era un bálsamo ardiendo sobre mi piel. Me aferré a ella con una desesperación bruta mientras la bata de seda caía al suelo. Ya no era un CEO, ni un agente; era un hombre a punto de recibir una gracia inmerecida.
El encuentro fue un maremoto. No hubo prisa, solo una necesidad voraz de confirmar la presencia del otro. Munan me guió, su cuerpo hermoso y fuerte era el único territorio seguro que había conocido en años. Sus manos, las mismas