Alexander Lee
La multitud se sentía como una extraña aliada, un camuflaje perfecto para mi emboscada. Vi a mi padre y a Ji-Seok salir por la puerta lateral, y me di cuenta de que mi sorpresa no sería la única. Dos hombres se acercaron, les entregaron unos sobres y los guiaron hacia un auto. ¿Cuál era su plan? Los nervios de mi padre eran evidentes en su forma de mirar alrededor, mientras que Ji-Seok mantenía una compostura inquietante.
Aceleré el paso, la adrenalina corría por mis venas.