Alexander Lee
La boda de Ji-Seok no había pasado desapercibida. Los medios coreanos, hambrientos de drama, habían hecho su trabajo sucio: especular. La noticia de que mi primo asumiría la presidencia de LEE CORPORATION desató un incendio de rumores sobre el "verdadero heredero". El círculo empresarial de Seúl, incapaz de entender por qué yo cedería el trono voluntariamente, comenzó a susurrar que mi soltería ocultaba una homosexualidad secreta o un escándalo impronunciable. Había cedido mi pode