Aimunan
Todo parece venir en ofertas de "dos por uno". Primero, la reaparición de mi hermano tras años de silencio, y ahora, la irrupción de la ex de Alexander en plena calle de Ulsan. Mientras el auto avanzaba, yo seguía asimilando la imagen de esa mujer. Era una belleza irreal, de porcelana: blanca como el papel, con ojos rasgados que parecían cuchillas de obsidiana y labios de un rojo tan intenso que dolía mirarlos. Con ese vestido ceñido, parecía una Barbie coreana, el estándar perfecto de