Capítulo 49. Castigo doble
Era ella. Emma parecía emanar un aire helado y su piel se volvía translúcida. Era casi sobrenatural.
No pudo soportarlo más.
Se inclinó para tomarla de la mano y ella sintió el calor que brotaba de ese contacto.
Lo miró a los ojos.
Algo sentía por ese hombre que la amaba.
Que la acompañaba y cuidaba a su modo en ese mundo de tiburones implacables.
Pero no podía dejar salir esos sentimientos.
Leonardo Ares era demasiado para ella.
Un día, él desearía más, y Emma no podría dárselo.
Por eso, eran