Capítulo 17. La deseo... para mí
Emma sonreía radiante cuando la puerta se abrió mostrando al inmenso ruso desnudo.
-Buenas tardes, Alexei… ¿Llegó mi regalo?
-Sí, señora Fritz. La esperaba para degustarlo con usted.
-¿Conmigo? ¿O sobre mi?
-Como le plazca a la señora…
-Pues hoy no me apetece beber… así que…
-Será sobre usted entonces. Adelante, señora. Póngase cómoda.
Emma se desvestía a medida que se acercaba a la mesa donde estaba el vodka, servía un vaso y se iba a la cama, se acomodaba apoyada en las almohadas, con el cabe