Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la sala de conferencias del bufete jurídico era tan pesado que parecía poder cortarse con un cuchillo. Rodeado de paneles de madera oscura y el aroma rancio de documentos antiguos, Aleksei Volkov se sentía como un león enjaulado. Frente a él, tres hombres de facciones duras y trajes grises —los representantes del consejo fiduciario de San Petersburgo— revisaban el acta matrimonial con una meticulosidad exaspe







